Recientemente tuve la oportunidad de atrapar en cable la película del 2009 "Hardwired", dirigida por Ernie Barbarash. Del filme en sí, mejor ni hablar: malas actuaciones, argumento zonzo, diálogos pobres... pero rescato una premisa interesante. Es el futuro (no tan lejano) y las corporaciones dominan el mundo. No, por favor no piensen que de repente perdí la perspectiva y me volví un ingenuo d
e marras. Lo que pasa es que en la película, las corporaciones dominan el mundo aún más. Sobre los edificios y monumentos se proyectan, 24/7, hologramas con los más reconocidos logos de las superpontencias industriales, Mcdonalds, Microsoft y hasta Trojan (Por cierto, algún día hablaremos sobre el Product Placement* en Hollywood) Hay cámaras en todas partes y la increiblemente poderosa Hope Industries, gracias a su financiamiento de las últimas dos guerras (¿?) tiene en la palma de su mano a todo Washington. De ahí que no tenga reparos en realizar antiéticos experimentos en humanos, implantándoles microchips en sus cabezas que los compelen a comprar compulsivamente los productos que se anuncian en la televisión y las marquesinas.
e marras. Lo que pasa es que en la película, las corporaciones dominan el mundo aún más. Sobre los edificios y monumentos se proyectan, 24/7, hologramas con los más reconocidos logos de las superpontencias industriales, Mcdonalds, Microsoft y hasta Trojan (Por cierto, algún día hablaremos sobre el Product Placement* en Hollywood) Hay cámaras en todas partes y la increiblemente poderosa Hope Industries, gracias a su financiamiento de las últimas dos guerras (¿?) tiene en la palma de su mano a todo Washington. De ahí que no tenga reparos en realizar antiéticos experimentos en humanos, implantándoles microchips en sus cabezas que los compelen a comprar compulsivamente los productos que se anuncian en la televisión y las marquesinas.Da la casualidad de que recientemente me acabé de leer el libro "The Appeal", del autor estadounidense John Grisham. En la historia, una compañía química es condenada en un juicio por daños y perjuicios, demanda interpuesta por una ciudadana que perdió a su esposo e hijo producto del cáncer, provocado nada más y nada menos que por los desechos tóxicos que la empresa arrojó durante décadas en las fuentes de agua del pueblo donde su planta se localizaba (adivinaron: después del escándalo se llevaron su operación a México). El veredicto es nada más y nada menos que por 43 millones de dólares, y la apelación del caso será resuelta en la Corte Suprema de Mississippi. Así que Krane Chemical, ante el descalabro y el mied
o a la avalancha de demandas que se vienen, decide emprender una carrera distinta: Con la ayuda de grupos de poder políticos, comerciales y conservadores, y moviendo influencias se decide a "comprar" un escaño en la Corte, lanzando al ruedo electoral a un candidato afín a sus ideales, inmerso en una maquinaria propagandística exagerada y sucia. La estrategia, que no es nueva y se ha aplicado en otros estados con gran éxito, consiste en sustituir a aquellos jueces "liberales" que tienden a confirmar las condenas a grandes empresas y sus intereses comerciales.Ambos, libro y película, son obras de ficción pero tienen un componente que les acerca mucho a la realidad tal como la vivimos. No queda de más decir que la política en Estados Unidos hace mucho rato que es manejada por los famosos lobbyistas, hábiles negociadores entrenados por las super corporaciones para endulzar los oídos de los políticos y convencerlos de crear y aprobar leyes que favorezcan los intereses comerciales. Los mismos senadores, jueces o presidentes son esclavos, de una u otra forma, de este poder: sus campañas han sido financiadas por gigantescas masas de capital provenientes de grupos de interés. Una vez que entrás en la política, inmediatamente alguien con una gran chequera y sentado detrás de un precioso escritorio en una lujosa oficina de un alto edificio de la Quinta Avenida en New York es tu dueño.**
Si son aficionados a las casualidades se deleitarán al saber que recientemente estalló un escandalillo a lo tico, en el que se reveló que Rodrigo Arias, uno de los hombres más poderosos del país, movió influencias de manera deshonesta con el fin de parar una investigación que se le quería hacer por el delito de peculado (Al parecer, el entonces Ministro de la Presidencia desvió de manera arbitraria fondos públicos donados por el BCIE, para realizar contrataciones por "asesorías" bastante dudosas).
Pero no llega hasta ahí este capítulo de influencias oscuras. Tanto Rodrigo como su hermano Oscar se han caracterizado por mover a su antojo las fichas del tablero político del país, al menos durante los últimos veinte años. Ambos representan ese poder asociado a los grandes grupos comerciales, borracho de fortuna. De la cabeza de esta dupla y su séquito se gestó la reelección presidencial (aún prohibida en la constitución) cuando, moviendo sus fichas, lograron colocar magistrados afines a sus intereses en la Sala Constitucional. Pero ¿cómo hicieron eso?
Se comienza con la elección de diputados para la asamblea legislativa. Verán, cuando el pueblo sale a votar cada cuatro años, no hace más que elegir a aquellos que ya han sido elegidos por otros. Los partidos tradicionales, y en este caso, el PLN, deciden a dedo quienes serán los rostros por los que la gente se decidirá. Uno u otro d
Claro está, esta infiltración en todos los poderes de la República ha llegado a descaros sin límite. Por ejemplo, alcaldes y diputados en una reunión fuera de la formalidad del ejercicio público no tuvieron reparos en brindar su apoyo de manera pública a don Rodrigo para las elecciones del 2014, a pesar de que el actual gobierno si acaso lleva un año en funciones. Las lealtades están más que claras.
En Hardwired, un grupúsculo de rebeldes lucho a través de los esfuerzos de Keyboard, un renombrado hacker, para tratar de destruir a Hope Industries. En "The Appeal" una pareja de abogados litigantes sacrificó todo y más hasta quedar en bancarrota para llevar a juicio a la empresa química. En Costa Rica ¿qué estamos haciendo para impedir tan evidente y peligrosa concentración del poder? Si su respuesta fue "nada", entonces quizás sea hora de que la ficción deje de ser más interesante que la realidad.
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* O hablemos de una vez: Product Placement es el caballo de troya de Hollywood, muchas veces la audiencia ni siquiera se da cuenta de que le están vendiendo un producto, como en el caso del ya famoso anuncio subliminal de Hewlett Packard en Matrix. En el caso de Hardwired, el truco funciona perfectamente: en una película que critica el poder de las corporaciones, los hologramas completitos de los logos de estas aparecen en múltiples secuencias de la película. Malditos genios del marketing.
** En Estados Unidos se ha criticado ampliamente el hecho de que los puestos judiciales en algunos estados sean electos a través de votaciones abiertas, susceptibles a la inyección de fondos de capital privado. Si un juez es electo gracias a las donaciones de individuos o de grandes corporaciones ¿quién puede criticar sus lealtades después, o asegurarse de que sus decisiones serán meramente objetivas?
*** En Costa Rica tenemos lo que se ha llamado "Democracia Representativa", por el hecho de que en buena teoría, el pueblo lega en el Poder Legislativo la elección de estos puestos de interés. Por el evidente tráfico de influencias muchos han criticado este sistema y han abogado por que sea la gente que elija estos cargos en votaciones populares.
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