En "tiquicia" las cosas se sobredimensionan fácilmente, especialmente a conveniencia de ciertos sectores que buscan en su construcción de escándalitos de tres días una forma de respirar cuando tienen el agua al cuello.
El más reciente caso de esta particularidad tan nuestra tiene que ver con un sonado episodio de alharaca diplomática, cuando Costa Rica denunció la supuesta violación de soberanía debido a un dragado realizado por el ejército nicaragüense en territorio nacional, cerca de la frontera marcada por el Río San Juan.
De inmediato las voces de alarma corrieron entre un pueblo incapaz de protestar por claros abusos desde los puestos de poder en el ejercicio público, pero que tiene en su marcada xenofobia el escudo necesario para armarse de valor y pedir que rueden cabezas. La trinchera favorita de los últim
os tiempos sigue siendo la omnipresente red de facebook, en donde algún corajudo nuevo héroe nacional se tomó la molestia de crear un grupo denominado "No a la invasión militar nicaragüense en Costa Rica". 1398 valientes costarricenses ya se han sumado a la causa: desde la comodidad de su computadora dedicaron uno de tantos irrelevantes clicks cotidianos a dar "Me gusta" y a comentar el hecho con infundadas y estereotipadas aseveraciones.
os tiempos sigue siendo la omnipresente red de facebook, en donde algún corajudo nuevo héroe nacional se tomó la molestia de crear un grupo denominado "No a la invasión militar nicaragüense en Costa Rica". 1398 valientes costarricenses ya se han sumado a la causa: desde la comodidad de su computadora dedicaron uno de tantos irrelevantes clicks cotidianos a dar "Me gusta" y a comentar el hecho con infundadas y estereotipadas aseveraciones.El gobierno respondió con un operativo a todas luces exagerado, mismo que fue cubierto por la prensa con no menos escándalo. Las autoridades nacionales hicieron ver en una carta que presentaban "su más enérgica protesta ante el Gobierno de Nicaragua por los hechos antes descritos y demanda el cese inmediato de cualquier acción o actividad que afecte el territorio costarricense o a sus habitantes, que lesione la soberanía nacional o que cause daños ecológicos a su territorio". Es curioso que esa energía y esa tipo de respuestas no sea siempre la constante, y que más bien en términos diplomáticos se recurra a "platos de baba" cuando de felicitar a un merecido ganador de un premio nobel se trata.
Volviendo al tema, hay que ser claros. Producto del dragado hubo desecho de materiales y sedimento en una zona protegida, y por esto los culpables deben pagar los daños que, como siempre y cuando se trata del medio ambiente, suelen ser irreparables. Pero no por esto se debe calificar con tonos alarmistas la situación como una nueva invasión guerrerista ni mucho menos despertar la paranoia entre la población con sugerencias malintencionadas de la posibilidad de un conflicto armado.
Pero por supuesto, no seamos ingenuos tampoco. Es de sobra conocido que a lo largo de la historia muchos gobernantes han recurrido a estimular los discursos nacionalistas para tapar sendas crisis durante su gestión. En Costa Rica se ha alborotado el panal debido a que el sistema de concesiones está bajo la lupa, especialmente por las increíbles fallas en la nueva "autopista" a Caldera, que cada vez parecen multiplicarse aún más. Es una estrategia perfecta porque ¿quién ha tenido tiempo de maldecir a Autopistas del Sol y sus peajes mientras se alista para defenderse del ejército nicaragüense con piedras y garrotes?
Nos toca despertar y no desviar la mirada de donde es necesario mantenerla. De nosotros depende que la "invasión nica" no se convierta en nuestra pequeña Guerra de las Malvinas.
2 comentarios:
Esta bueno ese analisis de la situacion,la gente le da mas atencion de la que realmente merece, un hecho que no denota nada mas que la lentitud mental de nuestros hermanos del norte y nuestra sed de escandalitos sin sentido..
¡Gracias por comentar! Yo especificaría más y hablaría de "la lentitud mental DE LA CLASE POLÍTICA de los hermanos del norte", porque no se puede generalizar a toda la gente que a duras penas sobrevive por allá.
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