... si se tiene el valor de proclamar que todo está perdido" Esas palabras puso Julio Cortázar en la boca del insufrible Oliveira, personaje principal de la novela Rayuela. Quizá a primera vista tal aseveración represente un sin sentido. Pero en lo personal, al leerla, no pude evitar pensar en el circo electoral que durante esta campaña política hemos soportado.
Siento que en el caso de nuestra devaluada democracia costarricense, llegó el momento de reconocer que todo está perdido. No soy, ni mucho menos, un pesimista incurable, pero es necesario saber leer las señales de los tiempos. Cuando las estructuras partidistas son más importantes que la transparencia electoral, cuando el poder se ha concentrado en una cúpula que gobierna para sus propios intereses, cuando los casos de corrupción se suceden sin aparente freno o castigo, cuando la sensación que queda en el aire es que no hay por quien votar... Cuando pasa todo eso y más, llega el momento de hacer un alto en el camino (disculpen el lugar común).
Las palabras de
Oliveira en todo caso no deben interpretarse como un llamado al abandono y a la inacción. Más bien deberían tomarse como una incitación a la reconstrucción, a una revalorización de las decisiones que como país y como pueblo hemos tomado en los últimos años. Así es, porque cuando el avance de la pobreza extrema es tan sutil que para darnos cuenta debemos vivirla en carne propia, algo debe andar mal.
En muchas ocasiones he defendido al abstencionismo como una forma válida de ejercer la libertad democrática. Para las presentes elecciones estaba convencido de engrosar la lista de abstencionistas, tal es mi desencanto con el espectro político. Pero en vista de las circustancias actuales, decidí acercarme a las urnas el 7 de Febrero y dar mi voto a un candidato en quien no creo pero que sé puede abrir paso a una transición necesaria en Costa Rica. Es decir, que haré de mi voto un voto útil. Triste, pero necesario.
Aún sueño con el día en que algún/a candidato/a llene mis expectativas, e incluso me haga involucrarme a nivel activo en su campaña. Este, lamentablemente, no es el momento. Pero al abrigo de esa esperanza, hice una lista de las cosas que un/a candidato/a debería tener para hacerme creer en su palabra:
- Capacidad de gobernar alejado de las estructuras habituales de poder y de las grandes corporaciones.
- Valor para realizar una reestructuración total del Estado y hacerlo más eficiente. Eso implica aumentar el presupuesto de la educación, modernizar nuestros "dinosaurios" burocráticos (CCSS, ICE, INS, etc) y deshacer trabas políticas, amiguismos, corrupción y "chorizos".
- Criterio para convertirse en alguien que prioritize la protección hacia el ambiente, teniendo la capacidad al mismo tiempo de no ignorar la realidad política, social, económica y geográfica de las comunidades de este país.
- Empuje para impulsar el desarrollo artístico y cultural del pueblo y promover la autodeterminación y la autonomía de la gente.
- Coraje para hacer frente a los mecanismos de "financiamiento" internacionales (FMI, Banco Mundial, etc) y por sobre todo a las políticas de hambre de los países ricos.
- Liderazgo para ir a la vanguardia a nivel internacional para exigir un trato equitativo a los países pobres (agricultura, comercio, etc) y que promueva el desarrollo de políticas justas.
- Agallas para hacer respetar los derechos de todas las minorías de la población e impulsar cambios en la legislación para favorecerles de manera justa y equitativa.
- Inteligencia para impulsar la educación como una herramienta para el desarrollo personal e integral, no para el adiestramiento de las gentes.
- Discernimiento para reconocer que la inseguridad ciudadana se resuelve atacando los problemas que la causan (desigualdad, pobreza, corrupción, falta de empleo).
- Sabiduría para que a nivel económico esa persona no se enfoque en favorecer a quienes más tienen, si no que pueda lograr el fortalecimiento de la clase media y la erradicación de la pobreza, al mismo tiempo que crea empleos con condiciones adecuadas (derechos laborales, paga justa).
He ahí mi lista. Yo por mi parte seguiré esperando de brazos cruzados. Ustedes, mientra tanto, piensen. Todo está perdido, así que quizá, nada esté perdido aún.
Siento que en el caso de nuestra devaluada democracia costarricense, llegó el momento de reconocer que todo está perdido. No soy, ni mucho menos, un pesimista incurable, pero es necesario saber leer las señales de los tiempos. Cuando las estructuras partidistas son más importantes que la transparencia electoral, cuando el poder se ha concentrado en una cúpula que gobierna para sus propios intereses, cuando los casos de corrupción se suceden sin aparente freno o castigo, cuando la sensación que queda en el aire es que no hay por quien votar... Cuando pasa todo eso y más, llega el momento de hacer un alto en el camino (disculpen el lugar común).
Las palabras de
En muchas ocasiones he defendido al abstencionismo como una forma válida de ejercer la libertad democrática. Para las presentes elecciones estaba convencido de engrosar la lista de abstencionistas, tal es mi desencanto con el espectro político. Pero en vista de las circustancias actuales, decidí acercarme a las urnas el 7 de Febrero y dar mi voto a un candidato en quien no creo pero que sé puede abrir paso a una transición necesaria en Costa Rica. Es decir, que haré de mi voto un voto útil. Triste, pero necesario.
Aún sueño con el día en que algún/a candidato/a llene mis expectativas, e incluso me haga involucrarme a nivel activo en su campaña. Este, lamentablemente, no es el momento. Pero al abrigo de esa esperanza, hice una lista de las cosas que un/a candidato/a debería tener para hacerme creer en su palabra:
- Capacidad de gobernar alejado de las estructuras habituales de poder y de las grandes corporaciones.
- Valor para realizar una reestructuración total del Estado y hacerlo más eficiente. Eso implica aumentar el presupuesto de la educación, modernizar nuestros "dinosaurios" burocráticos (CCSS, ICE, INS, etc) y deshacer trabas políticas, amiguismos, corrupción y "chorizos".
- Criterio para convertirse en alguien que prioritize la protección hacia el ambiente, teniendo la capacidad al mismo tiempo de no ignorar la realidad política, social, económica y geográfica de las comunidades de este país.
- Empuje para impulsar el desarrollo artístico y cultural del pueblo y promover la autodeterminación y la autonomía de la gente.
- Coraje para hacer frente a los mecanismos de "financiamiento" internacionales (FMI, Banco Mundial, etc) y por sobre todo a las políticas de hambre de los países ricos.
- Liderazgo para ir a la vanguardia a nivel internacional para exigir un trato equitativo a los países pobres (agricultura, comercio, etc) y que promueva el desarrollo de políticas justas.
- Agallas para hacer respetar los derechos de todas las minorías de la población e impulsar cambios en la legislación para favorecerles de manera justa y equitativa.
- Inteligencia para impulsar la educación como una herramienta para el desarrollo personal e integral, no para el adiestramiento de las gentes.
- Discernimiento para reconocer que la inseguridad ciudadana se resuelve atacando los problemas que la causan (desigualdad, pobreza, corrupción, falta de empleo).
- Sabiduría para que a nivel económico esa persona no se enfoque en favorecer a quienes más tienen, si no que pueda lograr el fortalecimiento de la clase media y la erradicación de la pobreza, al mismo tiempo que crea empleos con condiciones adecuadas (derechos laborales, paga justa).
He ahí mi lista. Yo por mi parte seguiré esperando de brazos cruzados. Ustedes, mientra tanto, piensen. Todo está perdido, así que quizá, nada esté perdido aún.
1 comentarios:
Ottón Solís es el candidato que más se acerca a esa lista de cosas que debería tener un buen candidato.No hay que esperar de brazos cruzados si se puede el ciudadano debe involucrarsey aportar su granito de arenael poder de uno, sumado a otro puede hacer la diferencia, por supuesto no todo está perdido el ser humano tiene una capacidad impresionante de redimirse, reinventarse, reivindicarse,mejorar,es mejor ser optimista y no perder la fe, cuál sistema es el mejor para que las sociedades se organicen a si mismas y crean leyes para autoregularse, el único es el sistema democrático que nos heredó la antigua civilización griega, cuál otro podría ser? Pero este sistema tiene el defecto de que siempre habrá grupos que se creeen los dueños de la verdad y de que van a querer perpetuarse en el poder, lógico porque el ser humano por naturaleza no quiere perder privilegios y siempre va a querer tener el poder para dominar a otros, en biología el pez grande se come al pequeño es una ley natural. Hay que educar al pueblo para que tenga criterio para escoger a sus gobernantes y no pueda ser engañado por posiciones demagógicas y falsas de los mercaderes del poder. he dicho.
Ah la lista de cosas me parece muy completa lo felicito.
estoy orgullosa de que hayan costarricenses tan concientizados de su entorno y con esa facilidad para escribir. Los jóvenes estudiosos talentosos trabajadores y soñadores pueden cambiar este mundo. Despertá, hay otra manera de gobernar.
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